Las redadas de ICE golpean los negocios inmigrantes de New Bedford
Al menos 24 personas fueron detenidas en la última oleada de operativos en New Bedford, Massachusetts. Dueños de restaurantes y tiendas dicen que las ventas cayeron hasta la mitad porque la gente tiene miedo de salir. Algunos piensan cerrar.
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Al menos 24 personas fueron detenidas en la oleada más reciente de operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en New Bedford, Massachusetts, un puerto pesquero del sureste del estado.
Una de las detenciones que más marcó al vecindario ocurrió el 22 de septiembre de 2026, afuera de un restaurante, a la vista de los clientes.
El efecto se siente en la avenida Acushnet, el corredor comercial donde están las taquerías, las tortillerías, los minimercados y las tiendas de la comunidad latinoamericana de la ciudad.
Los números que dan los comerciantes son fuertes. Un restaurantero contó que su negocio cayó a la mitad después de que un cliente fuera detenido en la puerta.
Iris de la Rosa, dueña de un restaurante, dijo que si las cosas siguen así tendrá que cerrar porque ya no aguanta.
La economía local depende del trabajo inmigrante en dos industrias clave: el procesamiento de mariscos y la pesca, incluida la venta de redes y equipo.
El alcalde Jon Mitchell pidió a los vecinos que salgan a consumir en los negocios del barrio. Hasta ahora el llamado no ha devuelto la clientela.
Contexto
El patrón que se ve ahí ya se vio en otros lugares este año. Donde hay un operativo grande, lo que sigue no es solo la detención de un grupo de personas. Lo que sigue es que un pueblo entero se encierra.
La gente deja de ir al trabajo. Deja de llevar a los niños a la escuela. Deja de ir al supermercado. Deja de ir al doctor.
Y eso golpea a todos, no solo a quien no tiene papeles. Golpea al dueño del local que paga renta, al mesero que es ciudadano, al proveedor que ya no vende.
Qué significa esto
Un operativo de inmigración funciona como una piedra en el agua. El círculo que deja es mucho más grande que la piedra.
Veinticuatro detenciones no explican por sí solas que un corredor comercial pierda la mitad de sus ventas. Lo que vacía las calles es el miedo, y el miedo no distingue estatus migratorio.
Para las familias afectadas, el costo es doble. Pierden a quien traía el ingreso y pierden el negocio o el empleo que les quedaba.
Qué hacer ahora
Aprenda la diferencia entre los dos papeles que puede traer un agente. Una orden judicial firmada por un juez con su nombre y su dirección permite entrar. Una orden administrativa de ICE, firmada por un oficial de la misma agencia, no basta para que entren a su casa.
Si llaman a su puerta, no abra. Hable por la ventana o por debajo de la puerta y pida ver el papel.
Usted tiene derecho a no contestar preguntas sobre dónde nació ni cómo entró al país. Puede decir que quiere hablar con un abogado.
No firme nada que no entienda. Hay documentos que equivalen a aceptar la deportación.
Prepare un plan con su familia hoy, no después. Deje por escrito quién recoge a los niños, en qué escuela están, quién tiene llave de la casa y a qué abogado llamar.
Memorice un número de teléfono. Si queda detenido, es posible que no tenga su celular a la mano.
Si detuvieron a un familiar, busque su número de registro de extranjero y ubíquelo en el sistema de localización de detenidos de ICE antes de pagar a nadie por buscarlo.
Diario Migrante resume y analiza la cobertura de The Boston Globe; los datos y las citas son de la nota original.