Temores por las visas provocan una drástica caída en la matrícula de estudiantes internacionales
Casi dos tercios de las universidades de Estados Unidos esperan recibir menos estudiantes internacionales este año, y la mayoría responsabiliza a las barreras de visado y las restricciones de viaje, en lugar de a factores académicos o de costos.
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Datos clave
Un informe publicado el 5 de agosto de 2026 reveló que el 63% de las universidades de EE. UU. encuestadas prevé una caída en la matrícula de estudiantes internacionales para el año académico 2026-27, y el 59% ya registra menos solicitudes. Entre las instituciones que anticipan un descenso, el 92% señaló las trabas en la solicitud de visas, el 80% mencionó las restricciones de viaje a EE. UU. y el 77% indicó que los futuros estudiantes parecen estar eligiendo universidades en otros países. La cobertura incluyó testimonios de estudiantes como Akshat Namdeo, recién graduado, quien vio a dos amigos cercanos pasar meses y gastar miles de dólares para conservar su estatus luego de que una infracción menor pusiera en riesgo sus visas; incluso después de recuperar sus visas, asegura que la ansiedad nunca desapareció por completo. La matrícula de nuevos estudiantes internacionales ya había caído drásticamente el año anterior, marcando uno de los descensos más pronunciados no relacionados con la pandemia en más de una década.
Contexto
La ansiedad detrás de estas cifras no es abstracta. El Department of Homeland Security finalizó en julio una norma que pone fin a la "duración de estatus" para las visas F y J, reemplazando el estatus indefinido vinculado a los estudios por un período fijo, por lo general de cuatro años, que entrará en vigor el 15 de septiembre de 2026. Este cambio añade una fecha de vencimiento estricta y un nuevo proceso de extensión donde antes no existía ninguno, lo que significa que una demora en el trámite ahora puede generar presencia ilegal para un estudiante que no cometió ninguna falta. Junto con revisiones de visas más exhaustivas, inspección de redes sociales y operativos de control migratorio de alto perfil que involucran a estudiantes, las familias evalúan cada vez más los riesgos personales y legales junto con la matrícula y el nivel académico al momento de elegir dónde estudiar.
Qué significa esto
Los estudiantes actuales con visas F-1 y J-1 deberán monitorear una fecha específica de finalización del programa en lugar de contar con un estatus indefinido vinculado a su matrícula, y solicitar extensiones antes de que llegue esa fecha, un trámite burocrático que antes no existía. Para los futuros estudiantes y sus familias en el extranjero, la decisión ya no gira solo en torno a la admisión; ahora incluye si el proceso de visa es sostenible emocional y financieramente. Las universidades que dependen de las matrículas internacionales para financiar investigaciones y subsidiar costos a los estudiantes locales también podrían enfrentar una fuerte presión presupuestaria si la inscripción continúa disminuyendo.
Qué hacer a continuación
Los estudiantes actuales deben consultar desde ahora con la oficina internacional de su institución cuál será su nueva fecha de finalización bajo la norma entrante y programar el período para solicitar la extensión con bastante anticipación. Cualquier persona con un problema previo de visa, incluso menor, debe consultar a un abogado de inmigración antes de reservar un viaje, dado que los controles en aeropuertos y fronteras se han intensificado. Los futuros estudiantes que estén evaluando a EE. UU. frente a otros países deben presupuestar los posibles gastos legales como parte del costo real de estudiar allí, no como un detalle secundario.
Diario Migrante resume y analiza la cobertura de U.S. News & World Report; los datos y las citas son de la nota original.