Detenidos en un centro de Georgia inician una huelga de hambre
Unos 73 hombres detenidos en el centro de Folkston, en Georgia, dejaron de comer el 6 de octubre. Piden quedar libres mientras se resuelven sus casos de asilo. Llevan en promedio 20 meses encerrados y el que más lleva, cerca de 32 meses.
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Datos clave
El martes 6 de octubre de 2026, hombres detenidos en el centro de procesamiento de Folkston, en Georgia, dejaron de comer.
Una carta abierta la firmaron 45 detenidos. Según el diario The Guardian, más se fueron sumando y el número llegó a unos 73. Esa cifra es un cálculo de los defensores, no un dato oficial.
El centro se llama Folkston D. Ray James y es una antigua prisión estatal. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo opera por medio de un contrato con GEO Group, una empresa privada de prisiones.
Los detenidos piden tres cosas: salir libres, no ser detenidos de nuevo ni deportados mientras sus casos de asilo siguen abiertos, y volver con sus familias. También piden que el Congreso, los jueces y las organizaciones volteen a verlos.
El tiempo promedio que llevan detenidos es de unos 20 meses. El que más lleva, cerca de 32 meses. Hay hombres encerrados ahí desde octubre de 2023.
En su carta describen atención médica y dental insuficiente, comida echada a perder, celdas ruidosas y apretadas, aislamiento de sus familias, poca comunicación de los oficiales de ICE, trato hostil y xenófobo de los guardias, y poco acceso al sol y al aire libre.
Una carta firmada por dos solicitantes de asilo rusos añade amenazas de los guardias y falta de debido proceso.
Algunos cuentan que perdieron familiares mientras estaban adentro. Otros se perdieron nacimientos y funerales.
Ni ICE ni GEO Group respondieron públicamente.
Contexto
La detención migratoria no es una condena. Legalmente es civil, no un castigo. Sirve, según el gobierno, para asegurar que la persona se presente a su caso.
Pero muchos de los hombres de Folkston son solicitantes de asilo. Pidieron protección y están esperando que un juez decida. Veinte meses adentro no es una sentencia que alguien les dio. Es el tiempo que lleva la espera.
La pieza que cambia todo es la audiencia de fianza. Si un juez de inmigración concede fianza, la persona espera su caso afuera, con su familia. Si no hay audiencia de fianza, espera adentro.
Y ahí está lo que viene. La Corte Suprema escucha el 13 de octubre un caso sobre si ICE puede mantener detenida a una persona sin darle audiencia de fianza, como informó este diario. Si el gobierno gana, habrá más personas en la situación de los hombres de Folkston.
Una huelga de hambre es lo que queda cuando ya no hay otra herramienta. Es también peligrosa para la salud de quien la hace.
Qué significa esto
Folkston no es un caso raro. Es la forma que tomó el sistema: centros privados, lejos de las ciudades grandes, con detenciones que se miden en años y no en semanas.
Para los lectores con un familiar detenido, la lección práctica es que el tiempo no se arregla solo. Lo que acorta una detención es un abogado pidiendo fianza, un expediente completo y presión documentada sobre las condiciones.
Qué hacer ahora
Si tiene un familiar detenido, consiga y guarde su número de caso. Con ese número puede ubicarlo en el localizador de detenidos de ICE en internet.
Pregunte a un abogado si su familiar puede pedir una audiencia de fianza. Mucha gente lleva meses adentro sin que nadie se lo haya pedido al juez.
Ponga por escrito cualquier problema médico. Pida la atención por escrito dentro del centro y guarde copia. Se puede presentar una queja ante la oficina de derechos civiles del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Si su familiar está en huelga de hambre, avise de inmediato a su abogado y pida por escrito que lo revise personal médico.
Mantenga dinero en su cuenta de teléfono del centro. Un detenido que puede llamar es un detenido que puede defenderse.
Diario Migrante resume y analiza la cobertura de UPI; los datos y las citas son de la nota original.