ICE compra 6,000 pares de guantes de descarga eléctrica
Un estudio del Ejército concluyó que esos guantes causan dolor intenso y miedo, y no evaluó los riesgos de salud a largo plazo. ICE firmó el contrato en agosto, por 16.7 millones de dólares, conociendo ya esas conclusiones.
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Datos clave
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) firmó en agosto un contrato de 16.7 millones de dólares para comprar 6,000 pares de guantes que dan descargas eléctricas. La agencia de noticias Associated Press informó del caso el 7 de octubre de 2026.
El proveedor es Compliant Technologies LLC, con entrega en seis meses.
Antes de firmar, los jefes de ICE ya conocían un estudio del Ejército de Estados Unidos sobre esos guantes.
El estudio se hizo en octubre de 2024, en un ejercicio en la prisión militar de Fort Leavenworth, en Kansas, donde empleados del Ejército actuaron como presos agresivos y recibieron descargas.
Los autores reportaron "dolor intenso" y miedo. Las personas dejaron de resistirse en cuestión de segundos. El estudio dice que los guantes "aumentaron la eficiencia" de las operaciones dentro de las celdas y que el cumplimiento "fue inmediato".
El estudio no evaluó los riesgos de salud ni de seguridad a largo plazo.
American Oversight, una organización de vigilancia, obtuvo el estudio con una demanda bajo la Ley de Libertad de Información. Su directora, Chioma Chukwu, dijo que el estudio "no establece que sean seguros".
ICE llama a estos guantes "dispositivos de distracción y de desescalada" y sostiene que son más seguros que otras opciones no letales. Dijo que sus oficiales están "altamente entrenados" en desescalada, pero no respondió sobre el estudio.
Tom Homan, encargado de frontera de la Casa Blanca, dijo que el despliegue puede tardar porque falta terminar el entrenamiento y las normas de uso.
Quienes critican la compra señalan que son fáciles de accionar, no dejan marcas y casi no se han usado fuera de las cárceles. El propio fabricante recomienda no usarlos en niños, en mujeres embarazadas ni en personas con discapacidad.
La senadora Catherine Cortez Masto, de Nevada, y otros 15 senadores demócratas enviaron una carta a ICE el 27 de agosto, para pedir que abandone la compra o explique cómo se usarán los guantes. ICE no había respondido.
Contexto
Este diario ya informó que ICE recortó de cuatro semanas a 40 horas el curso que da a policías locales, y que borró sus informes públicos sobre muertes bajo custodia.
Las tres cosas juntas dicen algo: entra equipo que causa dolor, baja el entrenamiento y se reduce la información pública sobre los centros de detención.
Hay que ser claro: los guantes no están en uso y no hay una norma publicada que diga en qué casos se podrán accionar, ni quién revisará cada uso.
Qué significa esto
La diferencia entre un equipo de seguridad y un instrumento de castigo está en las reglas y en el registro. Aquí no se conocen las reglas, y el estudio no midió el daño a largo plazo.
Que no dejen marcas no es un detalle menor. Si una persona dice que recibió descargas y no hay lesión visible, probar lo que pasó se vuelve muy difícil. Para una familia con un pariente en un centro de detención, el registro médico y escrito pasa a ser la única prueba posible.
Qué hacer ahora
Si usted o un familiar está en un centro de detención y recibe una descarga o cualquier uso de fuerza, pida atención médica de inmediato y por escrito. Guarde copia de la solicitud.
Pida que la atención y las lesiones queden anotadas en el expediente médico del centro, y pida una copia.
Anote todo lo que pueda: la fecha, la hora, el lugar, los nombres y los números de placa de los oficiales y los nombres de quienes lo vieron.
Puede presentar una queja ante la Oficina de Derechos Civiles y Libertades Civiles del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), por teléfono o por correo electrónico y en español.
Avise a su abogado y a su consulado, que puede pedir visitas y dejar constancia del caso.
Diario Migrante resume y analiza la cobertura de NBC New York (Associated Press); los datos y las citas son de la nota original.